
I. Introducción
En los últimos años, la sostenibilidad ha dejado de ser un elemento accesorio dentro de las empresas para convertirse en un eje fundamental en la toma de decisiones corporativas. Este cambio se ha materializado por medio de los criterios ESG que engloban factores ambientales, sociales y de gobernanza como parte de la estrategia empresarial.
Actualmente las empresas ya no son evaluadas únicamente por su desempeño financiero, sino también por su impacto en el medio ambiente, su relación con sus trabajadores y la transparencia con la que operan, por ello los informes ESG se han posicionado como una herramienta clave para comunicar ese compromiso de manera estructurada y medible.
En México este cambio ha dado un paso más hacia la obligatoriedad a partir del decreto publicado el 28 de enero del 2025 en el Diario Oficial de la Federación, el cual establece que las emisoras de valores y los participantes del mercado deberán presentar un informe de sostenibilidad como parte de los requisitos para su inscripción en el Registro Nacional de Valores y ser autorizadas de realizar ofertas públicas, este informe deberá reflejar la información correspondiente al último ejercicio social y ser entregado antes del 30 de junio de 2026.
Este nuevo requisito surge como una necesidad de progresividad hacia estándares internacionales como aquellos emitidos por el International Sustainability Standards Boards (ISSB), particularmente los establecidos en las normas NIIF S1 y S2, que manifiestan los lineamientos para la divulgación de información relacionada con la sostenibilidad, los riesgos y oportunidades de la financiera de una empresa. La implementación efectiva de estos nuevos requisitos se convierte en un diferenciador estratégico que posiciona a las empresas frente a los inversionistas, clientes y otros grupos de interés para los diferentes mercados.
II. Desarrollo
Los informes de sostenibilidad permiten a las empresas comunicar de forma clara su compromiso con el desarrollo sustentable, a la diversidad e inclusión de sus trabajadores y a la gestión ética en su cadena de suministro por medio de la implementación de un buen gobierno corporativo. Más allá de ser un documento con estadísticas, representa un estudio de impacto empresarial en diferentes escalas.
Para su correcta elaboración existen diversas guías internacionales que orientan su contenido y estructura. Entre ellas destacan los estándares del Global Reporting Initiative (GRI), que proporciona una base para reportar los impactos económicos, ambientales y sociales. Por otro lado, los lineamientos del Sustainability Accounting Standards Board (SASB), ayudan a identificar los asuntos de alto impacto de las diferentes industrias desde una perspectiva financiera.
Sumando a ello, las normas del ISSB, especialmente las NIIF S1 y S2, han tomado un papel relevante al establecer una estructura enfocada en la divulgación de información de sostenibilidad para los inversionistas. Estas normas estructuran los informes ESG en cuatro ejes fundamentales:
- Gobernanza
Este eje plantea como la empresa supervisa los riesgos y oportunidades sobre la estructura del consejo de administración y los mecanismos de control interno. La gobernanza va a ser un reflejo del compromiso de los altos puestos directivos, tomando como referencia los estándares de organizaciones como Organization for Economic Cooperation and Development (OCDE) en materia de gobierno corporativo.
- Estrategia
El análisis de los impactos actuales de los factores ESG en el modelo de negocios permite identificar riesgos relacionados al cambio climático y a las prácticas de innovación sostenible que tiene la empresa a largo plazo. Este eje está relacionado con las recomendaciones de Task Force on Climate related Financial Disclousres (TCFD), que promueven la integración del análisis climático en la estrategia corporativa.
- Gestión de Riesgos
Este apartado describe los procesos con los cuales la empresa identifica y evalúa los riesgos existentes ESG en los sistemas. Una correcta identificación permite a las empresas anticipar contingencias regulatorias, operativas y reputacionales.
- Métricas y Objetivos
En última instancia, este eje se enfoca en la evaluación de indicadores clave de rendimiento, comúnmente denominados KPIs. Estos indicadores son objetivos concretos que permiten monitorear el desempeño de la empresa a lo largo de un periodo especifico. Gracias a estas evaluaciones, se facilita la comparación y la transparencia respecto a los problemas detectados, lo que a su vez contribuye a la formulación de decisiones estratégicas orientadas a mejorar continuamente a la empresa. Entre los ejemplos de los KPIs que puedan ser integrados en los informes, se encuentran: Huella de carbono; residuos y economía circular; salud y seguridad laboral, impacto comunitario y; no menos importante, la ética y el cumplimiento.
La integración de estos elementos a la empresa no solo facilita el cumplimiento regulatorio, sino que fortalece su credibilidad y marca. Contar con un informe ESG bien estructurado permite a los inversionistas evaluar riesgos no financieros, a los clientes identificar si la empresa es responsable y a la misma organización detectar áreas de mejora en su estructura.
III. Conclusión
La implementación de un informe ESG está dejando de ser una opción para convertirse en una necesidad estratégica en el entorno empresarial. La transparencia y la sostenibilidad cada día cuentan con mayor peso en el mercado, por lo que contar con un informe ESG permite a las empresas cumplir con las exigencias regulatorias mientras construyen un perfil de confianza y compromiso.
La obligación establecida en México a partir del 2025 marco un punto de inflexión para las instituciones del sistema financiero, pero igual es una alarma para el resto del sistema empresarial, puesto que el futuro de los negocios está ligado a su desarrollo en ámbitos que van más allá de lo económico.
Un informe ESG bien integrado que cuenta con los estándares internacionales adecuados, y las métricas correctas, no solo refleja lo que una empresa hace, sino lo que representa. En un mercado cada vez más competitivo, este conjunto de estrategias puede convertirse en un factor decisivo para atraer inversión, fortalecer la reputación de la empresa y asegurar su sostenibilidad a largo plazo. En conclusión, adoptar el ESG como parte de la cultura organizacional te posiciona estratégicamente en un presente que busca competir en el futuro.
En este contexto, en Mirai contamos con la experiencia para acompañar a las organizaciones en el desarrollo de sus informes de sostenibilidad, contribuyendo a su adecuada estructuración y alineación con las mejores prácticas internacionales. Para mayor información o asesoría, quedamos a su disposición.

Natalia Abigail Avila Flores
Estudiante de derecho con interés en temas de compliance, ética corporativa y criterios ESG. Su trabajo se centra en el análisis de buenas prácticas empresariales, la responsabilidad social y la gobernanza, con el objetivo de promover una cultura organizacional íntegra, sostenible y alineada con los estándares normativos contemporáneos
Prácticas: ASG/ESG (Ambiental, Social y Gobernanza); Ética y Compliance.

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