Abogar. Verbo intransitivo que significa defender en juicio, ya sea de forma escrita u oral; Interceder o argumentar en favor de algo o bien de alguien.
Hace unos días se celebró nuevamente el día del abogado que desde 1960 en México se conmemora los días 12 de julio para celebrar no solo a quienes ejercemos la profesión, sino también al derecho y la justicia como vehículos para la búsqueda de la verdad.
Se eligió el 12 de julio, pues en esta fecha pero de un lejano año 1553, el Rey Carlos V decretó la creación de la primera cátedra de derecho en la Real y Pontífice Universidad de México.

Ahondemos un poquito en la historia.
Entre los años 495 y 429 antes de nuestra era, existió un Atenas un líder de estirpe noble, perteneciente a la familia de los Alcmeónidas, que fue política, filósofo y a quien se le atribuye el mote del primer abogado de la historia. Su nombre fue Pericles.
Siendo hijo de Jantipo (jefe militar durante la segunda guerra contra los persas) y sobrino de Clístenes, a quien se le atribuye la reforma que vio nacer la democracia ateniense, cuenta Carlos García Gual catedrático de filología griega de la Universidad Complutense de Madrid de NatGeo, que tras las muertes de Temístocles, Arístides y Efialtes, la capacidad intelectual y magnifica elocuencia de Pericles lo llevaron a un rápido ascenso en Atenas que lo llevaría a convertirse en el líder del partido demócrata, dominando la política ateniense desde su cargo de estratego, mismo que ocupó hasta su muerte en el año 429 a.C., logrando llevar a la ciudad a su mayor brillo.
Fue en tiempos de Pericles que se llevó a cabo la reconstrucción de la Acrópolis con su Partenón y se logró el mayor resplandor de Atenas durante las tres décadas de su mandato (461 a 429 a.C.), periodo al que normalmente se le conoce como el Siglo de Pericles.
Se conoce a Pericles como el primer abogado, pues en aquellos años en los que las personas debían defenderse a ellos mismos. Pericles era una de las muy pocas personas autorizadas para asesorar e intervenir en los casos de la persona juzgada si ésta así lo solicitaba, haciéndose famosa su reputación de buen orador y defensor. A Pericles en virtud de sus excepcionales dotes de orador, también se le conoce como el Olímpico.
Si bien es cierto, el origen de la abogacía tiene sus orígenes en la oratoria y en los escribas que generaban alegatos para ser pronunciados por los acusados (logógrafos), como aquellos escritos por Lisias y ofrecidos a Sócrates (aunque rechazados por éste), fue hasta el imperio Romano que Justiniano impuso el estudio de las leyes para poder abogar en favor de terceros, siendo Claudio el emperador quien legalizara la abogacía como profesión y les permitiera a estos cobrar sus honorarios (limitados. Hasta 10 mil sestersios por asunto), pues tal práctica hasta entonces estaba prohibida por la Lex Cincia, en virtud de que se consideraba un deber cívico servir al Estado, por lo que el ejercicio para el advocatus significaba un honor.
Por lo que hace a la práctica de la abogacía por las mujeres, cabe decir que fueron pocas quienes la practicaron en un principio, sin embargo, se dice que la primer mujer en ejercer la profesión de advocatis, fue Amesia Sentia en el año 77 antes de la era cristiana quien lo hizo para defenderse a sí misma en una sola ocasión. Lo anterior según lo escrito por Valerio Máximo (Siglo I), en su obra Los nueve libros de los ejemplos, en el que narró que “Amesia Sentia culpada, abogó su causa en el muy grande concurso del pueblo juntados los jueces Lucio Ticio Pretor, y ejecutando, no solamente con diligencia, sino también con fortaleza todas las partes, y números de su defensa, en la primera instancia le dieron por libre casi con todos los pareceres. A la cual llaman Androgynes, porque siendo mujer, representaba un espíritu varonil”.
No obstante lo anterior, la más conocida entre las mujeres practicantes es Caya Afrania, quien dedicó gran parte de su vida a la defensa de otros, y que se cuenta irritó tanto a los jueces que provocó que se dictara la llamada Lex Afrania que prohibía a la mujer el ejercicio de la abogacía.
Para acabar, aquí un muy pequeño listado de reconocidos juristas de la historia:
Marco Tulio Cicerón (106 a 43 a.C.). Afirmó que «La ciencia que se aparte de la justicia más que ciencia debe llamarse astucia«.
Ulpiano. De su obra Las Instituciones, se dice nació o arrancó el derecho romano.
Bártolo de Sassoferrato (1312 – 1357). Considerado el mejor jurista de la Edad Media.
Edward Coke (1552 – 1634). Abogado de la Corona Británica y primer juez del Tribunal Supremo.
Hugo Grocio (1583 – 1645). Jurista y Filosofo que se dice sentó las bases del derecho internacional.

Israel Pérez Correa
Israel Pérez Correa cuenta con 25 años de experiencia y es socio fundador en MIRAI Abogados, donde está a cargo de la oficina de Monterrey, Nuevo León. Su vasta experiencia abarca la protección, administración, defensa y monetización de todo tipo de activos intangibles, desde signos distintivos, invenciones, obras artísticas y derechos afines y conexos como los derechos de imagen, hasta la implicación de estos en modelos de franquicia, fusiones, acuerdos de coinversión y la comunicación y explotación de los mismos en medios tradicionales o digitales.
Prácticas: Derecho Corporativo. Derecho Migratorio. Propiedad Intelectual. Entretenimiento, deportes e industrias creativas.

Deja un comentario